EL ÚLTIMO VIAJE
El viaje es un recurso literario recurrente en la historia de la literatura universal. Los personajes inician un itinerario que no solo es físico (desplazamiento hacia un espacio geográfico concreto, real o ficticio), sino que supone también un proceso paulatino de transformación (abandono de la ingenuidad infantil, maduración, autoconocimiento, descubrimiento de la verdad), de forma que el protagonista de la historia no es el mismo al final del camino recorrido. En El día que Nils Vik murió, la última novela del escritor noruego Frode Grytten, merecedora del Premio Brage y publicada en castellano por Anagrama, se nos ofrece una versión novedosa de este recurso: como reza el título del libro, se trata del relato de la postrera jornada del protagonista, un anciano que, una mañana, se levanta con el convencimiento de que ese día será el último de su existencia. Para ello, sigue su rutina diaria (únicamente la altera prendiendo fuego al colchón en el que durmió durante todo su matrimonio con Marta, su amada esposa, ya fallecida) y embarca en el transbordador en el que, día tras día, ha recorrido el fiordo trayendo y llevando pasajeros de un lado al otro de la costa. En compañía del fantasma de su perra Luna y de los espectros de aquellos a los que Nils conoció a lo largo de los años, inicia, con el deseo de reencontrarse con Marta, su último viaje, un hermoso canto de cisne, en el que, pese al trágico y presumible final, no cabe lugar a la desesperanza.

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