UNA VIDA INCONSISTENTE
En Zen Gardens, un complejo turístico de lujo
(rebautizado en estos tiempos de postureo con el anglicismo resort), situado en la costa alicantina,
acaba de finalizar la temporada alta; sin embargo, aún quedan algunos clientes
habituales (las hermanas Petit y Gran Navarro o Romana Romano), atendidos por
el joven Bruno, el manitas del hotel,. Todos los personajes, incluido este
último, permanecen en aquel recinto (una especie de falso oasis de cartón
piedra) aislados del mundo real, ajenos al devenir cotidiano, varados como una
ballena en la playa, incapaces de huir
de ese ensueño de oropel falso, construido expresamente para turistas. En Las jefas, la escritora malagueña,
aunque afincada en Madrid, Esther García Llovet ha creado una hermosa y, al
mismo tiempo, ácida parábola sobre la banalidad del ser humano, sobre la
inconsistencia de muchos seres que vagan por el mundo sin más objetivo que el
de dejar pasar los días en un estado de adormecimiento, de estulticia
permanente. Escrita en capítulos breves y con ese estilo tan personal que la
caracteriza, la novela carece de la clásica trama que avanza porque está conformada
por una serie de estampas, de instantáneas, que pretenden captar el inmovilismo
de los personajes, su incapacidad para vivir más allá de los muros de ese
universo de pega que es Zeng Gardens.

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