Félix Ángel Moreno Ruiz

domingo, 28 de junio de 2026

¡ADELANTE, CRONÓFOBOS! de Diego Garrido

MIEDO AL TIEMPO


El escritor madrileño Diego Garrido, nacido en 1997, es una de las jóvenes voces narrativas que ha irrumpido con más fuerza en el panorama literario actual, cuyos autores parecen estar más interesados en satisfacer los intereses de un público acostumbrado a novelas de consumo fácil y sin grandes pretensiones que en crear verdaderas obras de arte. Sin embargo, Diego Garrido rompió los esquemas preconcebidos con su ópera prima, Libro de los días de Stanislaus Joyce, y ahora vuelve a descolocar a la crítica con su última producción, ¡Adelante, Cronófobos!, editada también por Anagrama en su prestigiosa colección Narrativas hispánicas, que no podría ser clasificada estrictamente como una novela, sino, más bien, como una miscelánea de fragmentos que transitan entre las memorias, las reflexiones filosóficas, el ensayo y la pura ficción literaria. Subtitulada Novela contra el tiempo (el cromófobo es, precisamente, la persona que sufre un miedo irracional al paso inexorable de las horas), en ella su autor hace gala de una vasta cultura literaria mientras va desgranando retazos sobre su infancia y adolescencia, expresando los miedos que lo atenazan, sus inseguridades, sus anhelos como escritor en ciernes, sus reflexiones sobre el arte de escribir, y lleva a cabo un rendido homenaje a los intelectuales que han marcado la senda por la que ahora Diego Garrido camina con inusitada soltura.

domingo, 14 de junio de 2026

HOLOBIONTE de Ángel Olgoso

COEXISTIR, AUNQUE DUELA


Escribir sobre Ángel Olgoso es hacerlo sobre uno de los principales y más reputados cuentistas en castellano. Utilizo este término y no el adjetivo “españoles” para incluir también a los escritores hispanoamericanos porque los relatos salidos de la pluma de Olgoso en nada tienen que envidiar a los de los mejores hacedores de cuentos del otro lado del océano. Su producción literaria, iniciada en 1991 con Los días subterráneos, es inmensa en calidad y en cantidad, y ha sido merecedora de los más importantes galardones: el Andalucía de la Crítica (en dos ocasiones), el Clarín o el García Cortázar, por poner solo algunos ejemplos paradigmáticos. Ahora la editorial leonesa Eolas nos permite seguir disfrutando de su prosa con Holobionte. Editado con primor y con un esclarecedor prólogo de Raúl Brasca, conforman el libro sesenta y cuatro cuentos de diversa extensión: aunque algunos son microrrelatos en su más exacta y pura expresión (el sobrecogedor “Cuento de horror”, que cierra el corpus; el deslumbrante “La mujer transparente”; el filosófico “Subir abajo” o el irónico “Vidas privadas”), predominan los que ocupan una o dos páginas y hay, incluso, relatos más extensos como “Émula de la llama” o “El síndrome de Lugris”. Sin embargo, existen en todos ellos suficientes elementos que otorgan unidad a Holobionte: Así, encontramos, en primer lugar, un estilo muy peculiar e identificable, caracterizado por la riqueza del lenguaje, por una prosa de gran belleza formal, serena y pausada, por la búsqueda de la palabra exacta y precisa, y por la profusa utilización de recursos expresivos, reservados tradicionalmente a la poesía; también hallamos un dominio absoluto de las técnicas del relato corto: un planteamiento atractivo y enigmático que conduce al lector, en un abrir y cerrar de ojos, a un final impactante, que lo noquea con un golpe seco y duro, dejándolo sobrecogido, admirado y aturdido; tampoco puede faltar en este libro un rasgo característico del universo narrativo de Olgoso como es el uso de la ironía y del humor inteligente, que actúan como terapia para tratar, con cierto distanciamiento, los aspectos más desconcertantes y tenebrosos de la naturaleza humana; aparecen, también, los rendidos homenajes  a los grandes maestros cuentistas y los guiños metaliterarios que exigen un lector atento y culto (el magnífico relato “Carta al hijo” es, probablemente, el ejemplo más evidente); por último, y como reza el propio título de libro (holobionte es un término acuñado por la ciencia biológica que hace referencia a la convivencia de distintos organismos, uno de ellos el anfitrión, que colaboran para sobrevivir), los relatos muestran la complejidad de los comportamientos humanos, las paradójicas relaciones de dependencia y de cohabitación que se establecen, a veces, entre opresores y oprimidos, entre víctimas y verdugos, entre perseguidores y perseguidos.