La patria de los suicidas sigue, punto por punto, los cánones del género: un policía con un turbio pasado y con un genio de mil demonios (que está llamado a dar guerra en sucesivas entregas), unos secundarios que marcan el contrapunto (en especial, el agente Palomeque, que bebe del inefable Catarella, el telefonista de las novelas del comisario Montalbano de Andrea Camilleri), un asesino en serie de libro de psiquiatría y una historia bien orquestada con sus sospechosos habituales, sus giros en la trama y su final sorprendente. Pero, además, para el lector cordobés la novela tiene el aliciente de estar situada en nuestra tierra, en el conocido como “triángulo de los pueblos suicidas”, donde el índice de muertes voluntarias es muy superior a la media del país.
martes, 11 de mayo de 2021
LA PATRIA DE LOS SUICIDAS de Pascual Martínez
La patria de los suicidas sigue, punto por punto, los cánones del género: un policía con un turbio pasado y con un genio de mil demonios (que está llamado a dar guerra en sucesivas entregas), unos secundarios que marcan el contrapunto (en especial, el agente Palomeque, que bebe del inefable Catarella, el telefonista de las novelas del comisario Montalbano de Andrea Camilleri), un asesino en serie de libro de psiquiatría y una historia bien orquestada con sus sospechosos habituales, sus giros en la trama y su final sorprendente. Pero, además, para el lector cordobés la novela tiene el aliciente de estar situada en nuestra tierra, en el conocido como “triángulo de los pueblos suicidas”, donde el índice de muertes voluntarias es muy superior a la media del país.
domingo, 25 de abril de 2021
ESBIRROS de Antonio Ortuño
SIN CONCESIONES
Así son los relatos que aparecen en Esbirros, el último libro de mexicano Antonio Ortuño (Jalisco, 1976), unas de las voces más aclamadas y fértiles de la nueva generación de narradores hispanoamericanos, que está renovando el género con interesantes propuestas tanto temáticas como estilísticas.
sábado, 30 de enero de 2021
NUESTROS INESPERADOS HERMANOS de Amin Maalouf
¿Qué ocurriría si un buen día se produjera un corte eléctrico y se interrumpieran todas las comunicaciones con el mundo exterior, si se silenciaran las emisoras de radio y solo se oyera un monótono zumbido que presagiara un cataclismo nuclear o un desastre natural? Eso es, precisamente, lo que le sucede al protagonista de la última novela del escritor libanés afincado en Francia Amin Maalouf. Alec es un dibujante de gran prestigio, cuyas creaciones gráficas son publicadas en los principales diarios occidentales. Vive recluido voluntariamente en una pequeña isla, separada del continente por un paso que se inunda con la marea alta. Su única vecina es Eve, una novelista que recibió el beneplácito de crítica y público con su primera obra, y que ahora, falta de ideas y en plena crisis de creación, ahoga sus penas en alcohol y lleva una vida de anacoreta. El apagón eléctrico provoca que ambos entablen una relación que va intensificándose al tiempo que inician una investigación de las causas de tan extraño fenómeno. Todo parece proceder de unos inesperados hermanos de la humanidad, que han decidido intervenir ante la gravísima situación en la que se encuentra nuestro planeta, que está a punto de sufrir una devastadora guerra nuclear que pondría fin a la vida humana tal y como la conocemos. Estos seres, cuyo procedencia es desconocida (el autor no aclara si tendrían un origen extraterrestre o serían humanos que habrían decidido vivir alejados de nosotros en un mundo paralelo, una especie de Atlántida sumergida en el océano), se consideran herederos de los valores de la cultura clásica helénica y han alcanzado un elevado nivel de conocimiento y de desarrollo tecnológico, que les permite anular a su antojo nuestras comunicaciones, neutralizar los mecanismos de lanzamiento de los misiles con ojivas atómicas, sanar todas las enfermedades y alargar la vida eternamente.
En Nuestros inesperados hermanos, Amin Maalouf (uno de los intelectuales más lucidos de las letras francesas, ganador de premios tan prestigiosos como el Goncourt o el Príncipe de Asturias de las Letras, defensor incansable de las relaciones entre Oriente y Occidente) reflexiona sobre los riesgos que conlleva la intervención de una cultura superior para mejorar la vida de un pueblo que vive en unas condiciones deplorables o está sumido una decadencia autodestructiva. Por una parte, se hace necesaria la ayuda; sin embargo, también puede incurrirse en un paternalismo prepotente que conduciría a la dependencia, al recelo y al posterior odio de los seres protegidos. Como confiesa el hermano Agamenón a su amigo Alec, “hemos intervenido para impedir la aniquilación y solo para eso; cualquier detalle adicional no haría sino emponzoñar nuestra existencia y la vuestra. ¡Y para siempre! ¡Ya lo creo, por los siglos de los siglos!”.
domingo, 17 de enero de 2021
LA INSUMISA de Cristina Peri Rossi
CORAJE Y DIGNIDAD
Hablar
de Cristina Peri Rossi es hacerlo de una las voces más singulares del boom hispanoamericano, que convulsionó
el panorama literario de los años sesenta y setenta del pasado siglo con una
estética revolucionaria y unos enfoques novedosos para la época. Nacida en
Montevideo en 1941, se vio obligada a exiliarse en España en 1972 poco antes de
que los militares tomaran el poder en Uruguay tras un golpe de estado. Desde
entonces, se ha mantenido fiel a sus principios defendiendo con ardor e
inteligencia los valores progresistas, la liberación de la mujer, la
homosexualidad, y criticando los abusos y la corrupción del sistema capitalista,
la decadencia de Occidente y la pérdida progresiva de las libertades y de los
derechos fundamentales. A la obra literaria de la escritora uruguaya, que es
extensa y variada (narrativa, poesía, ensayo, periodismo, traducción), que ha
sido merecedora de las más altas distinciones (Premio Loewe de poesía, premio
Ciudad de Barcelona, Premio de relatos Vargas Llosa, Premio José Donoso, entre
otros), se le suma ahora la novela La
insumisa, que acaba de publicar en España la editorial Menoscuarto. De
carácter autobiográfico y con un título revelador, en ella Cristina Peri Rossi
recorre los años de la infancia y de la adolescencia, y lo hace con la mirada
perspicaz, aguda, irónica y humana, muy humana, con la que nos tiene
acostumbrados. Así, cuenta la relación con su madre, con la que congenió desde
que era pequeña y que fue la primera persona a la que amó realmente; el
enfrentamiento con su progenitor, hombre violento y alcohólico, que
representaba todos los valores contra los que la autora ha luchado a lo largo
de su vida; el recuerdo cariñoso de unos tíos que vivían en el campo (él era
jefe de la estación de trenes de Casupá) y con los que descubrió el amor a la
naturaleza, a las cosas sencillas y a los animales; la especial relación con su
tío Tito, “hombre soltero, inteligente, culto ateo y misógino”; el primer abuso
sufrido cuando tuvo que ser operada y, por supuesto, el despertar sexual de la
adolescencia, los primeros besos y caricias, y también los primeros
menosprecios y humillaciones sufridos por su condición de mujer y de lesbiana.
Sin embargo, Cristina Peri Rossi no aprovecha la ocasión para ajustar cuentas
con su pasado ni para sacudir los fantasmas que pueblan los pasadizos del alma
de cualquier ser humano (como sí hizo Georges Simenon en Carta a mi madre); por el contrario, todas sus vivencias y
recuerdos (hasta los más desagradables) están pasados por el tamiz de la
elegancia y del humor, que le permite hablarle directamente a su padre y
decirle que “tuviste que morirte para que tanta pasión equivocada se volviera
compasión, y para que tus tres mujeres (tu esposa y tus dos hijas) te dieran
algo del afecto que no recibiste estando vivo y sano”.
VIDA DE GUASTAVINO Y GUASTAVINO de Andrés Barba
EL SUEÑO AMERICANO
domingo, 27 de diciembre de 2020
LAS VOLADORAS de Mónica Ojeda
ATRACCIÓN POR LO MACABRO
La poeta y narradora ecuatoriana Mónica Ojeda (Guayaquil, 1988) es una de las figuras más representativas de la nueva generación de escritoras hispanoamericanas, que están irrumpiendo con fuerza en el panorama literario internacional. Herederas del realismo mágico del pasado siglo, incorporan las nuevas tendencias estéticas y la influencia de la cultura anglosajona para crear obras que llaman poderosamente la atención por su lenguaje innovador, la recreación de ancestrales mitos sudamericanos y la utilización del terror como vehículo de unas historias que atraen y repelen al mismo tiempo, y que pertenecen a un género que se ha denominado “gótico andino”.
Ojeda se dio a conocer en 2014 con la novela La desfiguración Silva y, cuatro años más tarde, alcanzó el reconocimiento de crítica y público con Mandíbula, la historia de una adolescente que es secuestrada por su profesora. Ahora, la editorial Páginas de espuma publica su última obra, Las voladoras, un libro de cuentos que ha sido finalista de la sexta edición del Premio de narrativa breve Ribera del Duero. Formado por ocho relatos, todos ellos tienen en común la presencia de un narrador en primera persona que adopta distintas identidades, pero que suele ser una voz femenina que cuenta una experiencia traumática que le marca la vida de forma definitiva (el abuso paterno, la violencia doméstica, el parricidio, una aventura sexual bochornosa, el odio entre hermanas) y de la que huye sumergiéndose en la soledad y en la locura. También es común la atmósfera de terror que envuelve a todos lo cuentos, que nos recuerda al cine gore de los años ochenta, a las novelas de Stephen King y a la narrativa romántica, que puso de moda una literatura fantástica, de marcado gusto por lo macabro y fantasmagórico, y que en España tuvo su voz más autorizada en Bécquer, autor de unas leyendas que marcaron a muchos escritores posteriores, que continuaron este subgénero narrativo, cultivado hasta la saciedad y que hoy cuenta con múltiples variantes temáticas. Sin embargo, Ojeda incorpora, con acertada originalidad, la presencia del universo mitológico andino, que tiene sus propios seres ancestrales, como las voladoras (que dan título tanto al primer relato como al libro entero), el puma, el lobo, el volcán, el colibrí o el cóndor. Y todo ello envuelto en un halo de violencia sangrienta (los personajes sienten una atracción enfermiza por los miembros amputados, por la sangre en todas sus manifestaciones y con todos sus matices cromáticos, por las objetos cortantes y afilados, por el dolor y el sufrimiento masoquistas) y con una atención desmesurada por la repulsión física y la fealdad de lo deforme, por la complacencia en el asco que provoca la decadencia del cuerpo cuando es víctima de una enfermedad degenerativa o de una obesidad mórbida.
domingo, 13 de diciembre de 2020
GLORIA BENDITA de Juan Madrid
La novela presenta dos tramas paralelas: por una parte, el periodista Juan Delforo (trasunto del autor) viaja desde Salobreña (localidad donde reside habitualmente) a Madrid para llevar a cabo una investigación sobre la manipulación informativa y la política de intoxicación con las que el régimen franquista fabricó durante años su historia oficial y la de la oposición comunista; por otra, asistimos a los tejemanejes del comisario Romero, un personaje maquiavélico y desalmado, vinculado a los servicios secretos, que ha montado un entramado de espionaje con el que se dedica a todo tipo de negocios ilícitos (chantaje, extorsión, venta de información sensible al mejor postor) que le reportan pingües beneficios. Como nexo de unión de ambas tramas está la historia de María, una joven maltratada por la vida, cuya existencia cambia radicalmente cuando se convierte en objeto de deseo del rey emérito.
Mezclando realidad y ficción, Juan Madrid ha creado en Gloria bendita una lúcida radiografía de las élites políticas y financieras españolas, en las que campan por sus respetos la corrupción y el nepotismo.






