A RITMO DE SWING

En sus novelas, el escritor británico Ray
Celestín cultiva el thriller
histórico con notable éxito de crítica y público. En su última producción, Sunset Swing, situada en la ciudad de
Los Ángeles a finales de los años sesenta del pasado siglo, aborda la polémica
y poco estudiada relación entre la mafia italoamericana y el mundo del jazz. En una ciudad asediada por el
Santa Ana, el viento del desierto que intermitentemente barre la ciudad con su
fuego abrasador y las partículas de arena que impiden respirar y ensucian las
calles, un asesino en serie, apodado “el matarife nocturno”, comete una serie
de cruentos crímenes de carácter ritual. La policía, que apenas tiene pistas,
pide ayuda a Ida Young, una avispada detective privada, de origen afroamericano,
que acaba de jubilarse, muy a su pesar porque añora sus años en activo. Entre
tanto, Dante Sanfelippo, un mafioso de la vieja escuela especializado en
arreglar desaguisados y que recuerda al personaje interpretado por Harvey
Keitel en Pulp Fiction de Quentin
Tarantino, cansado de vivir siempre en la cuerda floja, haciendo equilibrios
para conservar la vida, acaba de adquirir unos viñedos y pretende retirarse con
su esposa para dejar atrás su pasado como delincuente. Sin embargo, Nick
Licata, un jefe de la mafia local, le pide un último favor: debe encontrar a
Riccardo, su hijo pródigo, que ha desaparecido misteriosamente tras salir bajo
fianza de la cárcel, donde cumplía condena por tráfico de drogas. Mientras
inicia una búsqueda que parece infructuosa, llega a la ciudad Terry Gaudet, una
enfermera que debe tomar calmantes para sofocar el dolor causado por una
terrible quemadura, recuerdo de su participación en la guerra de Vietnam.
También ella está buscando a una persona: su hermano Stevie, de quien piensa
que puede estar muerto. Para completar la cuadratura del círculo, Louis
Armstrong, el mítico trompetista de Nueva Orleans e íntimo amigo de Ida,
aterriza en Los Ángeles para participar en un programa musical de Navidad. Con
estas tramas, que se entrelazan entre sí y se contaminan hasta confluir en una
sola, mediada la novela, Ray Celestin ha construido una obra densa, asfixiante
en algunos momentos, un friso de la América que ha abandonado los dorados años
cincuenta y camina hacia la incertidumbre del conflicto de Vietnam y de la
guerra sucia en las incipientes democracias latinoamericanas. Mafiosos,
policías, músicos, oscuros funcionarios de la CIA y de la agencia antidroga se
pasean por la novela en forma de personajes secundarios que acompañan a los
protagonistas (bien perfilados, solventes, entre los que destacan Armstrong y
el mafioso Dante) y que conforman la selva humana que es Los Ángeles, una
ciudad en decadencia, dominada por la corrupción y la droga, en la que la
supervivencia constituye todo un milagro.